
Por Dª. Natalia Suárez Pérez. Responsable de Seguros y Siniestros de Grupo GOF.
- Licenciada en Administración y Dirección de Empresas (LADE). UC.
- Curso Experta en Contabilidad y Auditoría de Cuentas. UC.
- Inició su andadura profesional como colaboradora de un Agente de Seguros y Finanzas.
- «Hasta de Teleoperadora !!» – haciendo uso de sus propias palabras.
- Prácticas formativas en la Subdirección General de Control Financiero perteneciente a la Consejería de Economía, Hacienda, Financiación Autonómica y Fondos Europeos del Gobierno de Cantabria.
- En el año 2012, se integra a través de COBASA en el Grupo GOF, donde representa una figura de especial relevancia, formando parte del equipo de Calidad y Control de Procesos.
¿Qué es un PERITO para mí? Una opinión desde el otro lado del siniestro.
Dedico mi día a día a gestionar siniestros en un grupo familiar de empresas con cuatro líneas de negocio. Una de ellas está centrada en operaciones logísticas dentro del entorno portuario, un sector que —como bien sabemos quiénes trabajamos en él— no se detiene nunca.
Justamente, la continuidad en la operativa es la razón, por la que está expuesto a todo tipo de imprevistos; desde daños en las instalaciones o en la mercancía, hasta reclamaciones de responsabilidad civil recibidas desde terceros.
A lo largo del tiempo, me he cruzado con muchos PERITOS. Cada uno con su estilo, sus herramientas, sus certezas... y también con sus limitaciones.
El PERITO como figura clave.
En teoría, un PERITO es un técnico especializado que traduce un hecho complejo en datos, cifras, causas y consecuencias comprensibles. En la práctica, puede ser mucho más: una figura clave para aclarar lo ocurrido y ayudar a buscar soluciones.
Cuando el siniestro acontece, todo es un caos !!. Compañeros nerviosos, clientes esperando respuestas, operaciones paradas y el reloj corriendo, ese sí, que no descansa. En ese contexto, el PERITO suele ser una figura incómoda... pero necesaria. Y ahí es, donde un buen profesional marca la diferencia; no solo valora daños, sino que aporta calma, enfoque, criterio técnico y la capacidad de distinguir lo importante de lo secundario.
PERITOS de compañía, de parte y “de verdad”.
En mi experiencia, me he encontrado con todo tipo de perfiles. Están los PERITOS que trabajan con fidelidad casi absoluta hacia la aseguradora. Su análisis, sin mala fe, suele ir en la línea de minimizar riesgos y costes.
Luego están los PERITOS de parte, a quienes contratamos cuando necesitamos que alguien nos ayude a explicar técnicamente nuestro punto de vista. Muchas veces han sido clave para que nuestra versión se escuche y se entienda el contexto en el que trabajamos.
Si bien, hay un tercer tipo de PERITO que valoro especialmente: el que, más allá de quién lo haya designado, trabaja con vocación técnica y sentido común. El que busca entender lo que realmente pasó, escucha, pregunta, se interesa por el entorno (aunque no lo domine al principio), y colabora con todos para encontrar una solución razonable. Esos son los PERITOS que marcan la diferencia.


La seriedad y el rigor con que el Grupo GOF afronta la operativa del siniestro, de especial mención la cultura de Salvamento integrada en todos y cada uno de los miembros que definen el Equipo; hace ver, como la responsabilidad y compromiso de una estrategia empresarial, se encuentra también en cómo se afrontan los «malos momentos».
El reto de los sectores técnicos.
Uno de los mayores desafíos es cuando el PERITO no conoce bien el sector. La logística es un mundo técnico, con muchas particularidades. A veces cuesta que se entienda que una máquina parada no es solo un equipo dañado, sino una cadena de retrasos, clientes molestos, penalizaciones y hasta impactos en la reputación. Si a eso le sumamos una actitud poco flexible, todo se complica.
He de decir que, afortunadamente, también me he cruzado con lo contrario: PERITOS que, aunque no conozcan nuestro mundo, hacen preguntas, escuchan, se apoyan en expertos y se involucran. Y eso, se aprecia.
No solo valorar, también acompañar.
Algo que muchas veces se pasa por alto: cuando estás al frente de un siniestro, el PERITO no solo tiene un rol técnico, también emocional.
En los incidentes más complicados, contar con un PERITO de parte que te acompañe y te ayude a comunicar con el resto de los implicados, aporta una tranquilidad enorme. No solo respalda técnicamente, sino que te da la sensación de que no estás sola en todo esto.
Conclusión
Para mí, un PERITO no es solo alguien que evalúa daños. Es alguien que, con su experiencia y objetividad, puede ser la clave entre una resolución complicada y una salida razonable. En sectores tan vivos como el logístico, contar con peritos comprometidos y con ganas de entender lo que pasa en el terreno, es fundamental, para que los siniestros se gestionen bien.
De ahí que, un buen PERITO no se define por a quién representa, sino por cómo trabaja. Porque cuando hay un siniestro, no hay tiempo para bandos: lo que hace falta es criterio, objetividad y, sobre todo, ganas de resolver.