
Por D. Luis Salgado Cabrero. Rble. de Seguridad y Salud en la Fundación Laboral de la Construcción, Territorial Cantabria.
- Ingeniero Técnico de Minas por la Universidad de Cantabria.
- Grado en Ingeniería de Recursos Mineros por la Universidad de Cantabria.
- Carrera profesional focalizada en la Prevención de Riesgos Laborales con formación en tres especialidades.
- Cursos de Auditor (incluyendo IRCA en 45001).
- Máster en Formador de Formadores.
- Responsable de Seguridad y Salud en la Fundación Laboral de la Construcción (2005-actualidad).
- Responsable del Sistema Integrado de Gestión en la Fundación Laboral de la Construcción (2015-actualidad)
- Docente en el Máster de Prevención como Profesor Asociado en la Universidad Pública de Navarra.
- Conferenciante habitual en Congresos destinados a la difusión de la cultura preventiva: PREVENCIONAR 2023-2025, PREVERAS 2024-2025, IP Tech Sevilla 2025 e IP Tech México 2025.
- Autor de diferentes publicaciones, coautoría del estudio sobre «Soft Skills» del Encargado y el Jefe de Obra en construcción.
- Autor del Estudio del impacto de la digitalización y la IA en la figura del técnico de PRL.
- Desarrollador de varias aplicaciones web destinadas al Mantenimiento Preventivo.
- Partícipe en la gestión de la feria de innovación FIPCAN.
- Premio Nacional PREVER 2025.
El PERITO: un profesional al servicio de la verdad técnica.
En un entorno donde los hechos se debaten y las versiones chocan, la figura del PERITO cobra valor. No es parte interesada, ni defensor de un relato. Es un profesional técnico que se posiciona del lado de la verdad, desde la equidad y la ética.
Más allá de lo que muchos imaginan, el PERITO no está para “favorecer a quien lo contrata”. Su rol es aportar claridad técnica cuando los hechos necesitan ser entendidos de manera objetiva. Su función puede ir desde analizar un accidente, hasta valorar un daño o tasar un bien. Pero en todos los casos, responde a una sola pregunta: ¿Qué ocurrió, desde el punto de vista técnico?.
Y para responder con solvencia, no basta el conocimiento. Hace falta algo más: criterio, honestidad y responsabilidad profesional.
Equidad ante todo.
Uno de los principios clave en la labor del PERITO es la equidad. No se trata de ser indiferente o frío, sino de ser justo. Eso implica:
- Valorar todos los datos por igual.
- Ser riguroso con cualquier parte involucrada.
- Explicar con claridad lo que se puede demostrar.
- Admitir con honestidad los límites de lo que no se puede afirmar.
Un informe técnico pierde su valor cuando se construye para agradar a quien lo encarga. Gana respeto cuando se basa en hechos, no en intereses.


Simbiosis imprescindible en la Actuación Pericial. Son infinitas las evidencias que se recogen en el «tajo», irreproducibles en cualquier otro escenario. Palpar, ver, escuchar, atender y entender sobre las circunstancias reales con todos los agentes participantes, concluye Dictámenes, difícilmente comparables con actuaciones limitadas a la recogida de papeles y almacenamiento de fotos.
La ética como brújula.
La ética pericial es lo que separa una opinión técnica seria de una simple declaración interesada. Un PERITO ético:
- No oculta ni acomoda información.
- Rechaza encargos con conflicto de interés.
- No “vende su firma”: ofrece su criterio profesional.
Cuida cómo comunica su informe: con claridad, estructura y explicaciones que cualquiera pueda seguir. Porque no alcanza con tener razón: hay que saber fundamentarla.
La profesionalidad que construye confianza.
Cada informe que entrega un PERITO dice algo sobre su forma de ejercer. Y cada buena práctica suma a su credibilidad:
- Usa metodologías comprobadas.
- Deja trazabilidad.
- Expone supuestos con transparencia.
- Cumple plazos y responde con respeto.
Esto es lo que dignifica la figura del PERITO y la convierte en parte confiable del proceso, sea judicial, asegurador o administrativo.
Conclusión.
En definitiva, el PERITO es un profesional que aporta conocimiento técnico allí donde hay incertidumbre, conflicto o duda. Su compromiso no es con las partes, sino con los hechos.
Su tarea exige responsabilidad, independencia y una ética firme. Porque solo desde la equidad, el rigor y el buen hacer, su palabra técnica puede tener el peso que merece.