
Por D. Javier Miguélez .Cofundador de Moving Robots. Presidente de ARME (Asociación de Robótica Móvil Española).
- Javier Miguélez es un ingeniero industrial leonés apasionado por la robótica móvil. Referente internacional en esta tecnología.
- Con más de 10 años de experiencia en automatización industrial e ingeniería logística, ha diseñado cientos de proyectos en más de 15 países; cuenta con un amplio conocimiento sobre robots móviles (AGVs y AMRs), sus aplicaciones, posibilidades y mercados.
- Trabajando como Director de Desarrollo de Negocio en una empresa líder en el sector de la robótica móvil, detecta la necesidad de una orientación agnóstica frente a proveedores a la hora de definir y diseñar estos proyectos.
- Decide apostar por el emprendimiento y cofundar Moving Robots, una consultoría especializada en esta tecnología y sus aplicaciones en logística, donde sostiene firmemente que la estrategia debe definirse antes que la tecnología o el proveedor.
- Consultor experto, asesora tanto a empresas de todos los sectores al automatizar sus procesos logísticos de forma segura, como a empresas de robótica móvil al estructurar estrategias de crecimiento y posicionamiento efectivas.
- Gracias a su trayectoria, participa habitualmente como experto divulgador en todo tipo de eventos del sector y es el actual presidente de la Asociación de Robótica Móvil Española (ARME), lo que subraya su firme compromiso con el desarrollo e implementación de esta tecnología.
PERITOS, Informes Periciales y otros cuentos.
Creo que la primera vez que oí la palabra PERITO fue hace unos 20 años (no soy tan mayor, pero la cifra impacta). En aquel momento todavía había mucha gente que llamaba PERITOS a los Ingenieros Técnicos Industriales. O a los Ingenieros Técnicos en general, no estoy seguro sobre este particular. Bueno, más exactamente la palabra la había escuchado antes, otra cosa es que le adjudicara un significado.
No estoy seguro de en qué momento comencé a entender qué es PERITAR o un peritaje desde un punto de vista industrial. De cualquier manera, el caso más antiguo de Informe Pericial que me viene a la memoria tuvo lugar allá por 2016 o 2017. Vamos, ayer.
Cómo no, se trataba de un proyecto de robots móviles, solo que en aquel momento no se llamaban robots móviles, sino AGVs (Automated Guided Vehicles). Los AGVs son, dicho pronto y mal, carretillas que se mueven solas. O, mejor dicho, que mueven solas pallets o cargas.
En aquel caso, el usuario de los AGVs en cuestión estaba sufriendo problemas financieros severos y decidió echar balones fuera para no pagar ninguna factura a ningún proveedor. Los AGVs no fueron una excepción y el cliente dejó de pagar de la noche a la mañana la cuota mensual que incluía tanto el renting como el mantenimiento de dichos AGVs.
A partir de ese momento, ocurrió lo que suele ocurrir: palabras más altas que otras, suspensión de los servicios, demandas cruzadas… Y vamos al meollo de la cuestión: hubo que hacer informes periciales. Por lo que recuerdo se hicieron dos: uno por parte del cliente y otro por parte del proveedor.


Ambas imágenes ilustran la convergencia entre el criterio profesional/humano y la precisión tecnológica, dos pilares esenciales para una automatización industrial seria y rigurosa. La intervención humana aporta la visión estratégica, el análisis crítico y la capacidad de orientar decisiones complejas, mientras que los sistemas robóticos representan la fiabilidad operativa y la consistencia en la ejecución. Juntas, sendas dimensiones subrayan la importancia de implantar procesos automatizados que no solo optimicen recursos, sino que garanticen seguridad, trazabilidad y calidad. En un entorno industrial cada vez más exigente, esta alianza equilibrada entre conocimiento experto y tecnología avanzada se vuelve indispensable.
¿Qué leches era lo que tenía que hacer el PERITO ahí?
Cada Informe Pericial había sido encargado por cada una de las partes. El cliente se quería enrocar en que los AGVs no cumplían con lo estipulado en el contrato. El proveedor pretendía agarrarse a que los AGVs llevaban ya funcionando tiempo sin quejas por parte del cliente.
Pero vamos a lo interesante. ¿Qué leches era lo que tenía que hacer el PERITO ahí? El PERITO tenía que hacer un estudio objetivo de la situación, así como posteriormente exponer sus argumentos sobre cuál de las partes tenía razón en qué. ¿Suena fácil? Pues no. Por lo que recuerdo, el PERITO (del proveedor, que era al que yo conocía) tuvo que indagar en multitud de documentos, planos, contratos, cálculos, emails y yo creo que hasta whatsapps. Tuvo que estudiar el estado de los AGVs (que por cierto era ruinoso), de las condiciones de la planta del cliente, de los requisitos… Horas y horas de dedicación.
Recuerdo que me llamaron la atención dos cosas.
a.-Si bien el proveedor había seleccionado como PERITO a un experto en AGVs, el cliente encargó el informe pericial a un ingeniero que no había visto ninguno en su vida. Por supuesto, no tenía ni idea de como funcionaba un AGV. Error.
b.-El informe pericial del cliente no era en absoluto objetivo. Además, era vago, poco concreto. No entiendo cómo la gente se mete en semejantes jardines sin un soporte fuerte detrás.
Teniendo en cuenta estos dos puntos, no es de extrañar que al final en el juicio se llevara el gato al agua el proveedor.
Reflexionando ahora, me doy cuenta de que saqué varios aprendizajes de ese caso:
• Lo que piensas que no va a ocurrir nunca por improbabilidad, acaba sucediendo, sólo es una cuestión de tiempo. Imagino que el COVID, el canal de Suez, los volcanes y demás historias os suenan. En otras palabras, toda esa letra pequeña de los contratos es importante.
• Es clave trabajar con profesionales expertos. Si piensas que eso no es relevante, estás equivocado y vas a perder el juicio. La verdad que no estoy revelando ningún misterio aquí, esto aplica a cualquier campo.
• Ya en ese momento me di cuenta de que a los PERITOS al final los acabas relacionando con situaciones desagradables o incómodas. De esas en las que nadie quiere estar. Pero ojo, un buen PERITO te puede sacar de ellas.
CONCLUSIÓN
Desde aquel caso hasta ahora, la persona que más luz me ha arrojado al respecto de PERITOS, Peritajes e Informes Periciales ha sido Lourdes (Perlines).
Tengo que decir que Lourdes también me ha hecho reafirmarme en que al final acabas relacionando a los PERITOS con desgracias. Por eso, siempre le insisto en que cambie el nombre de su profesión de perito a Ingeniero Forense. Nombre que por supuesto proviene del ámbito médico. El trabajo de los médicos forenses también está relacionado con desgracias, pero el nombre de la profesión suena mucho más a profesional minucioso y detectivesco (y esto le pega mucho a Lourdes).
Por cierto, uno o varios de aquellos AGVs todavía siguen funcionando a día de hoy. Eso sí, en otro cliente. Las vueltas que da la vida y todo gracias a un buen PERITO.