
Por Dª. María José Domínguez González. Consultora Portuaria | Vocal de la Junta Directiva en la Asociación Internacional de Derecho Portuario.
Para mí, un perito es ?
O, debería de ser ?:
Independiente e imparcial, aunque sea contratado por una de las partes (PERITO de parte), su obligación ética y legal es decir la verdad técnica, no defender intereses. Cuando actúa como perito judicial de oficio (designado por el Juez), esta imparcialidad es aún más estricta. Enunciando a Epicteto: -“Cuando hayas de sentenciar, procura olvidar a los litigantes y acordarte sólo de la causa”-.
Muy riguroso y metódico, no basta con ser listo en tu área; tiene que saber redactar informes claros, con una buena metodología científica, con las adecuadas citas normativas o bibliográficas cuando proceda, y dar respuestas directas y resolutivas que no den lugar a ningún género de dudas. Según René Descartes: -“Divide las dificultades que examinas en tantas partes como sea posible para su mejor solución”-.
Guardar reserva de la información a la que accede.
Confidencial, significa guardar reserva de la información a la que accede. No divulgar, revelar ni utilizar en beneficio propio o de terceros, ni comunicar (ni oralmente ni por escrito) cualquier información sensible, dato, documento, hecho o circunstancia a la que el PERITO haya tenido acceso exclusivamente por razón de su encargo pericial, salvo las excepciones que ya vienen estipuladas por la propia ley, como por ejemplo, el descubrimiento de delitos durante su investigación. Parafraseando a Georg Simmel: -“El secreto crea barreras entre los hombres, pero al mismo tiempo ofrece la tentación seductora de romperlas mediante el chisme o la confesión”-.
Confucio: -“Si el lenguaje no es correcto, entonces lo que se dice no es lo que se pretende. Si lo que se dice no es lo que se pretende, entonces lo que debe hacerse queda sin hacer”-.
Buen comunicador, lo más importante no es sólo que debe saber mucho sobre su área, sino saber expresarlo y explicarlo bien al que normalmente no es experto en su campo y no está acostumbrado a hablar en su argot. Debe saber defender su informe con claridad, respondiendo con precisión sin divagar ni meterse en cuestiones que no han lugar por el mero hecho de pretender engordar un informe pericial. Además, la precisión en la comunicación es esencial para la acción.
La rectitud prioriza la verdad sobre lealtades personales.
Ético, responsable, honesto… Íntegro, firmar un dictamen falso o sesgado puede tener consecuencias graves (falso testimonio, prevaricación, etc.). Un PERITO serio sabe que su palabra puede llegar a inclinar una sentencia, influir en una indemnización, en una custodia, en una incapacitación… La rectitud prioriza la verdad sobre lealtades personales. O dicho en un idioma llano: el PERITO no debe casarse con nadie. Tiene que defender la verdad técnica aunque eso signifique contradecir al que le contrató, perder futuros encargos o enfrentarse a presiones. Esta vez, trayendo hasta aquí a Platón: -“No debes honrar a los hombres más que a la verdad”-.
Marco Aurelio:-“No lo hagas si no conviene. No lo digas si no es verdad”-.
Actualizado, humilde y prudente. Las ciencias y las técnicas evolucionan rápido, por lo que un buen perito se forma continuamente y reconoce los límites de su conocimiento. Es mejor decir “no sé” o “esto excede mi ámbito” que inventar.
CONCLUSIÓN con un homenaje a la filosofía de Cicerón: -“Nada puede ser virtuoso si no es justo”-.
En definitiva, un PERITO debe encarnar la debida honradez como un valor irrenunciable y no como una mera formalidad. Significa desempeñar los servicios técnicos con el máximo rigor profesional, objetividad y precisión científica, sin ceder jamás a la tentación de exagerar daños, inflar presupuestos o alargar innecesariamente los procesos, ni para favorecer a una parte injustamente, ni para engordar los honorarios propios.
Debe fijar unos honorarios justos, proporcionados al trabajo realmente realizado y al tiempo que verdaderamente se ha empleado, con la serena convicción de que el valor de un dictamen no se mide por lo que se pueda cobrar, sino por la confianza que inspira.
Nunca, en ningún caso, debe pretender hacer caja de las catástrofes ajenas: la desgracia y el conflicto de otros no es un negocio, sino una responsabilidad que exige una mayor delicadeza ética.
Un PERITO verdaderamente honrado es aquel que, aun pudiendo ganar más con un dictamen complaciente o inflado, elige la rectitud por encima de la usura. En un mundo donde a veces se confunde pericia con oportunismo, el PERITO auténtico se distingue precisamente por no elegir ganar más, sino por elegir ganar bien, con la frente alta y la conciencia en paz.