
Por D. Carlos Lluch | Dudador Profesional metido a Corredor de Seguros y un buen número de otras causas (lo son, si impactan en la gente).
- Dedico mi vida profesional a asesorar empresas y familias con un objetivo básico: garantizar continuidad de negocio y el sostenimiento de un cierto estilo y calidad de vida.
- LLUCH & JUELICH BROKERS es una Correduría de Seguros con capital hispano-alemán especializada en seguros de nicho y en la co-creación y diseño de nuevos productos de seguro. Cuenta con Registro PUI S009MA.
- Publico artículos en blog El Seguro: Luces y Sombras de RANKIA bajo seudónimo «Avante», colaboro como articulista en EL PAÍS, CINCO DÍAS, EXPANSIÓN, ACTUALIDAD ASEGURADORA, EL ECONOMISTA, ENFINTECH, y otras publicaciones así como en radio y TV. Colaborador ocasional en «Ventaja Legal» (Capital Radio).
- Durante 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2023, 2024 y 2025 he sido designado uno de los 10 del Top Ten Influencer del seguro español por Mutua de Propietarios.
- Especialidad: Responsabilidad Civil General y Profesional. Seguros de Nicho y Autor. Programas a medida. Desarrollo de producto para aseguradoras.
- Hago estudios forenses de contratos de seguros para entes públicos y empresas que necesitan verificar la adecuación de las garantías financieras de sus contratistas o de seguros propios al riesgo generado y contenido de los pliegos, en su caso.
Me preguntan qué es, para mí, un PERITO?.
Y, claro está, me asalta de súbito mi amor por la etimología y aparece la habilidad, la destreza o la experiencia como idea asociada a alguien. A falta de esa experiencia, también cabría pensar en una cierta erudición, esto es, el conocimiento puramente académico que puede conducir a una evaluación acertada de algo. Pero, tal vez, lo que distingue a esta figura, la del PERITO, de cualquier otro profesional cualificado en cierta materia, es su capacidad para observar con objetividad, reportar con fidelidad a lo observado y hacerlo con absoluta imparcialidad e independencia de criterio.
Porque puede ser que alguien tenga un conocimiento superior, por la vía de la erudición, de la experiencia, o aún con la suma de ambas y esté sometido a un interés que anule su independencia de criterio, que introduzca sesgos, que contamine su objetividad por el interés en adular, en conservar un trabajo o una fuente de ingresos. Y, para mí, eso no es un PERITO; es otra cosa.
……el Código Penal en su art 248 desarrolla que: “Cometen estafa los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno”
En la misma línea de pensamiento discurre el artículo 335 de la Ley de Enjuiciamiento Civil donde se le recuerda el riesgo de incurrir en sanción penal si falta a la verdad, si no es objetivo o si causa por tales motivos perjuicio a una de las partes. Me parece adecuado, además, comprender que el Código Penal en su art 248 desarrolla que: “Cometen estafa los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno” y, obviamente, aquel que ayude a un asegurado o al asegurador a engañar a la otra parte para obtener un beneficio injusto puede ser un cooperador necesario en la comisión de un delito.
Es por ello que, respeto mucho la profesión y la función, la interpreto clave para un adecuado desarrollo ético, sostenible y responsable de la actividad aseguradora y su papel en la continuidad de negocio de las empresas o el aseguramiento de la calidad de vida de las familias. Y, por la misma razón, me disgusta o repugna – según el grado y el modo – cuando observo un ejercicio desleal, ruin y corrupto de una ficción PERICIAL.


Observar con atención, interpretar la realidad con rigor y aportar una visión experta que ayude a tomar mejores decisiones. Solo desde la objetividad es posible aportar valor: esclareciendo los hechos, orientando la estrategia y convirtiendo la información en conocimiento para identificar y gestionar los riesgos, tanto en su dimensión de amenaza como en su potencial para generar oportunidades.
¿Por qué jugar a ese juego? “Hay que llevar un sueldo a casa”, dicen unos, “si no lo hago yo, otro lo hará”, afirman otros.
En este país, actualmente, hay PERITOS que salen a primeros de mes con un cupo de dinero para indemnizar todo lo que se presente. Se ven obligados a “distribuir” y “racionar” ese fondo entre los casos que tratan. El asegurador de turno, con ello, limita su exposición y garantiza su rentabilidad, pero con esa práctica se pervierte el objetivo mismo, la esencia de la figura del PERITO. ¿Por qué jugar a ese juego? “Hay que llevar un sueldo a casa”, dicen unos, “si no lo hago yo, otro lo hará”, afirman otros.
Luego hay grandes gabinetes que negocian lotes de siniestros a cambio de un cierto importe. Lo que no se paga, queda en la caja como beneficio. Y el conflicto de interés es directo. No puede haber objetividad donde anida el conflicto de interés.
¿Por qué nadie hace nada? La respuesta, supongo, se parece demasiado a la que afecta a mi sector, como a tantos otros.
¿Qué mejor que volcar ese conocimiento adquirido, esa experiencia, intentando evitar “el siguiente”?
El PERITO, de todos modos, no tiene solo un papel reactivo, tras el siniestro. Tal vez donde mayor valor puede aportar es antes de la contratación de un seguro. Aportando ese conocimiento adquirido mediante el estudio, pero también tras la observación de cientos o miles de casos en los que las cosas no salieron bien. Porque tras cada desastre también hay aprendizaje y, ¿Qué mejor que volcar ese conocimiento adquirido, esa experiencia, intentando evitar “el siguiente”?
Por ello me gusta la función PERICIAL aplicada a la inspección de riesgos, un acto meramente descriptivo de la realidad objetiva que se observa con una mirada experta y una mente analítica. Seguida de recomendaciones, tal vez incluso de cálculos que demuestren que una cierta inversión en medidas destinadas a prevenir o controlar riesgos no solo pueden conducir a ahorros en primas de seguros a largo plazo, sino también reducir la probabilidad de que un grave revés afecte al patrimonio, a los derechos, a la continuidad de la empresa y su fondo de comercio, así como a su reputación.
CONCLUSIÓN
Entiendo que todo lo que no sea beneficio emergente es difícil de encuadrar en la mente ávida de gratificación inmediata del ciudadano corriente, que es el que administra también empresas y entes públicos. Pero es labor de todos quienes andamos en este sector del riesgo y del seguro aportar siquiera una gota de cultura que ayude a comprender la diferencia entre ser o no ser.
Y, para ello, hay dos figuras que deben ser objetivas e independientes en este marco profesional: el PERITO y el corredor. Y si no lo son, …NO SON.