
Por D. Bernardo González González | Senior Marine Underwriter
- Estudié Náutica (Especialidad Máquinas Navales) y navegué algo más de un lustro. Era el siglo XX. Fui feliz recorriendo mundo, pero decidí que vivir en tierra era menos expuesto, y que podía estar más tiempo con mis seres queridos.
- Estudié C.C. Empresariales y empecé en el mundo del Seguro, como no, Marítimo. Mas de quince años estuve como Jefe del Departamento de Siniestros de Marine & Aviation (van de la mano ambos ramos, debe ser por la dinámica de fluidos).
- Mas de quince también llevo en Suscripción de Marine & Aviation. Pasé por aventuras apasionantes, como empezar la centralización del tratamiento de siniestros en España, la creación de una Unidad Corporativa y el inicio de las operaciones en nuestro país de dos compañías norteamericanas. Lo mejor que me he llevado ha sido tener la suerte de compartir saberes y experiencias (también a nivel personal) con mis equipos, abogados y PERITOS.
- Y sigo con la misma ilusión que el primer día.
Cuando empecé a trabajar en seguros todo el mundo repetía la muletilla “el PERITO es, los ojos de la compañía”.
Un principio y verdad simple que si no convenía se intentaba negar, retorcer o dulcificar. A veces incluso, el PERITO intentaba pasar de puntillas con un informe insulso y que se arreglaran las partes. Nada más ajeno a la obligación de la aseguradora y el asegurado, en cuanto a su deber de declaración y de atender el compromiso del contrato de seguro. Y la del PERITO poner luz en lo ocurrido.
Siempre he estado en el lado de la aseguradora, bien en el Departamento de Siniestros, bien en el de Suscripción y quiero compartir los puntos más relevantes que he encontrado en mi devenir laboral, sin duda hay otros, pero la visión desde el lado asegurador sé que preocupa e interesa a los profesionales de la PERICIA.
El PERITO y el Comisario de Averías son un figura imprescindible en el Seguro y en el Ámbito Marítimo, santificado por la propia ley.
Como todo ente, el PERITO nace, crece, se multiplica y …. Dejémoslo ahí. En la vida necesitamos un tercero independiente porque hay tantas interpretaciones de los hechos como personas: desde el Código de Hammurabi, hasta los partidos del colegio (o del mundial de futbol), necesitamos un tercero (umpire) que dirima las diferencias reales o posibles. A veces llegamos a un tercer PERITO según la L.C.S. (este sí que es tercero, o quinto, si sumamos a las partes).
El PERITO y el Comisario de Averías son un figura imprescindible en el seguro y en el ámbito marítimo, santificado por la propia ley. De él se espera una opinión independiente de quien le paga o para quien trabaje. Las partes pueden defender firmemente su opinión y discutir sanamente las valoraciones del PERITO, pero presionar aguas arriba o abajo una vez tomada por este la decisión se sale de las normas de la ética de los negocios esperable de las partes. El PERITO debe saber defender sus ideas con la razón y mantener el criterio mientras esta lo soporte.
La primera necesidad derivada del papel legal del PERITO es, que ha de hablar el lenguaje de las pólizas y de la Ley.
En sus dictámenes y conclusiones deben aparecer cuando corresponda: vicio propio, defecto latente, fuerza mayor, lo que digan aquellas, no usar licencias poéticas o técnicas. Si está excluida mercancía frágil o peligrosa debe decir si lo es y porque. Hacerlo no es buscar problemas, es hacer fácil la tramitación.
La labor del PERITO se descompone en dos: la peritación y emitir el informe. Cuántas veces hemos oído que un determinado profesional destacado en la profesión por sus saberes se eterniza en producir sus informes. Según mi criterio debería haber un compromiso de emitir un preliminar con causa y valoración en no más de 72 horas. Causa para apuntar si hay o no cobertura (y por ello posible conflicto y flujo del trámite) y valoración para una adecuada reserva por los aseguradores. Una buena intervención reduce las preguntas y repreguntas y la visita a los juzgados, amén de contribuir a la consideración profesional y humana del PERITO.


Al PERITO se le pide que sea los ojos de la compañía, pero no que tenga ojos para todo. Su verdadero valor está en saber qué mirar, cómo interpretar lo que ve y, sobre todo, cuándo necesita sumar otras miradas. Porque en una profesión construida sobre el criterio, reconocer los límites del propio conocimiento no resta autoridad: añade rigor, independencia y credibilidad.
La del PERITO no es sólo una labor técnica, también diplomática, conviene dejar los casos cerrados…
...para que la decisión que comunique la compañía aseguradora a su interlocutor no solo sea derivada de su dictamen sino que ya sea esperable y aceptada por el asegurado en el momento de la resolución de la aseguradora.
En su desempeño no debe dar falsas esperanzas, y además debe dejar claras sus evidencias y conclusiones, a salvo de la decisión de la compañía. La confianza que le da el mercado al PERITO se gana tras largos años, a pesar de que pueda haber malentendidos por el camino. Lo que al principio es un obstáculo más adelante es una parte de la proposición de valor.
Reconozcamos que el PERITO no puede saber todo de todo.
Los profesionales cercanos a mí, sé que estudian casi cada día, o repasan sus saberes a la luz de los casos que van teniendo. Reconozcamos que el PERITO no puede saber todo de todo. Difícilmente se puede saber de modo absoluto de cada mercancía o de cada maquinaria, y el PERITO debe informar a su mandante e indicarle o bien que va a ponerse al día en esa materia o que nomine a otro experto en esa materia específica.
Mejor reconocer la situación que hacer una mala o incorrecta pericia. Puede también acudir a otros compañeros como soporte a su labor. La relación con otros profesionales no debe ser competitiva, se puede y debe colaborar en fechas en que intervenir de modo conjunto, recopilación de datos o declaraciones que puedan corroborarse. La cooperación es buena para todas las partes, pues es más difícil disentir si las fuentes son las mismas. Además puede llevar a trabajar en su zona para colegas o mandantes de zonas lejanas y viceversa. No resta, multiplica.
Conflictos derivados de no dar autonomía, han sido los que han cambiado el panorama de las firmas periciales en España.
En sus principios el PERITO es una figura individual que nace en la zona geográfica donde está implantado, si bien su vocación, puede llevarle al crecimiento o al desplazamiento allí donde ocurren las averías o siniestros.
Un valor fundamental es el conocimiento para su zona de: proveedores, posibilidades de salvamento, reparadores, compradores o dónde mandar de modo certificado mercancía averiada a vertedero. Su ubicación le permite estar próximo a las ocurrencias y poder tomar decisiones o solicitarlas a sus mandantes con una base cierta.
Ahí lo dejo para las aseguradoras en cuanto a sus paneles de profesionales, casi siempre compuestos de firmas centralizadas que subcontratan en los territorios.
Cuando el negocio va bien y crece, hay que sabe delegar. Se pude revisar o usar criterio de cuatro ojos para mantener el sello de la marca, pero respetando el criterio del colaborador. Conflictos derivados de no dar autonomía han sido los que han cambiado el panorama de las firmas periciales en España. Ser el mejor del equipo es bastante menos que hacer que el equipo sea el mejor.


«Tiene el PERITO un reto de futuro que ya es presente: la inteligencia artificial. Escucho fantasías de un juicio con Abogados y PERITOS que sean puros agentes de inteligencia artificial. Y a ciertos niveles en las aseguradoras, tienen la ensoñación de que la IA lee un informe, diga lo que diga, aunque sea contradictorio y escribe sin corazón unas líneas predeterminadas, basadas en ceros y unos, que solucionan el expediente. Pasaríamos de la opinión personal y soportada por los saberes y la experiencia y con una visión de las consecuencias, a una mera presentación de retórica que sirve para todo. Si me apuráis diría que va en contra de las indicaciones de la ley».– D. Bernardo González González.
El PERITO no gasta en herramientas, invierte en la fiabilidad de cada dictamen.
Una de las formas de retar y mejorar a la IA es disponer de un buen archivo, el pasado en el seguro es una sólida base de información: antecedentes, explicaciones a situaciones parecidas con soluciones parecidas. También se puede buscar la convivencia de ambas formas de conocimiento, buscando soluciones IA en base al bagaje del pasado (libros de instrucciones de motores, análisis de fotografías o radiografías).
Asimismo, un buen PERITO reinvierte y dispone de las mejores herramientas. De la ofimática a los programas, de las suscripciones a información a los equipos de medición y testeo. El PERITO no gasta en herramientas, invierte en la fiabilidad de cada dictamen. Cada euro reinvertido es una garantía más para el asegurador y el asegurado. Un dictamen respaldado por mediciones objetivas, contrastables y repetibles resiste mejor la contradicción y el juicio.
El PERITO deja de ser un proveedor y pasa a ser un socio técnico de confianza.
Hace unas décadas recuerdo en las recreaciones de las colisiones entre buques, la diferencia entre quienes presentaban maniobras en que los barcos y las trayectorias las había hecho un demente y las que hasta un profano entendía esa versión de lo ocurrido. Seguro que adivináis quien ganaba el juicio o a quien contrataban las aseguradoras y asegurados.
Un PERITO que reinvierte parte de sus honorarios en herramientas convierte un gasto en una ventaja competitiva: más precisión, más rapidez, más credibilidad ante aseguradoras y tribunales: el equipamiento proyecta profesionalidad; el perito deja de ser un proveedor y pasa a ser un socio técnico de confianza.
Siguiendo con el contenido económico de la profesión, no quiero eludir ninguna controversia y debo decir que en los últimos tiempos la remuneración es un caballo de batalla que el profesional debe domar y tener claro y no renunciar a que debe pagarse su intervención adecuadamente, y en caso de considerar que no es así no trabajar para determinado tipo de cliente.
Se deben pagar los saberes, facilitar la labor, la respuesta rápida, la disposición para suavizar tiranteces y la disminución del impacto del siniestro. Hablaba más arriba de cooperación, y en este punto está claro que se consigue con un programa de mínimos a nivel de la profesión. Los máximos debe fijarlos como es obvio el libre mercado.
CONCLUSIÓN
Después de más de treinta años en el mundo del seguro lo que antecede es mi parco bagaje relativo a la intervención pericial, pero quiero terminar con una declaración de amor a vuestra profesión: yo de mayor quisiera ser (buen) PERITO.